Se llama así al grupo de yerbeadores que comparten una reunión
amenizada por el mate. Originada en la rueda del fogón y con
todos sus atributos sociales, en términos específicamente
materos, se refiere al ordenamiento asignado por el cebador a cada
uno de los participantes, a fin de mantener una distribución
equitativa del mate. El objetivo es que el que acaba de tomar el mate,
no vuelva a hacerlo hasta que haya recibido el suyo cada uno de los
demás integrantes de la rueda. A este ciclo se le llama vuelta.
A veces, cuando la reunión es muy numerosa, y para no hacer
tan larga la espera entre un mate y otro, suele haber en la rueda
más de un mate e incluso más de un cebador. Es también
frecuente en estos casos, que en la rueda haya un mate dulce y otro
amargo.
Generalmente la rueda tiene dicha forma geométrica, pero esta
característica no es obligatoria, y en algunos casos, circunstancias
tales como el cambio de lugar de alguno de los integrantes, la llegada
de uno nuevo o el alejamiento de otro, alteran dicha morfología,
poniendo a prueba la memoria del cebador que siempre aspirará
a que todos tomen la misma cantidad de mates.