La bombilla metálica presenta tres partes diferenciales:
Pico o boquilla: Extremo superior donde se aplican los labios
para sorber la infusión.
Cuello: Tubo cilíndrico que une y comunica interiormente
el pico y el filtro. El cuello de la bombilla metálica comenzó
siendo un sencillo cilindro hueco, exteriormente liso, sin más
adornos que los impuestos a sus extremos por la adaptación
o unión del pico y el filtro, dando lugar a la posterior aparición
de ornamentos, realizados mediante apliques de metal. Corrientemente
se cree que tales piezas exteriores solo consultaban un propósito
decorativo. No obstante, su aplicación a la bombilla se inspiró
en dos objetivos esenciales, proteger de quemaduras la mano del cebador
y, al mismo tiempo, dar más solidez al cuello del utensillo.
El cuello puede ser recto o curvo, dependiendo de las preferencias
del matero.
Filtro: Dispositivo de formas variadas y provisto de pequeños
agujeros que va adaptado al extremo inferior del cuello, para que
al ser absorbida la infusión no permita el paso de pequeñas
partículas de yerba.
En la bombilla metálica, cuando ese filtro es de forma esférica
recibe aún el nombre de coco.