Como el mate amargo o cimarrón representa la elección
del matero de campaña o la rueda del fogón, el mate
dulce es característico de la cocina de la estancia o la casa
colonial. Allí había siempre una criada dedicada especialmente
a deleitar a los patrones o agasajar a la visita con un exquisito
mate dulce. Esta forma de cebar requiere de una mayor infraestructura
ya sea para el endulzado, como para la mantención de la temperatura
del agua, que deberá ser unos grados superior a la del mate
amargo.
El mate más apropiado para cebar dulce es el llamado poro,
pero esto dependerá del gusto y disponibilidad del cebador.
Una manera muy difundida de comenzar el mate dulce, es armar la cebadura
con algo de azucar, mezclándola con la la yerba aún
seca. Así se tendrán dos o tres mates dulces. Luego
se deberá ir agregando el azucar según el paladar de
los integrantes de la rueda. Es muy común que el cebador indague
a cada matero de la rueda acerca de sus preferencias.
Una forma de administrar la dosis de azúcar que debe acompañar
a cada cebado del mate dulce, consiste en endulzar el agua del recipiente
con que se ceba, simplificando además la tarea del cebador
ya que con este método podrá prescindir de los utensillos
destinados a tal fin (Azucarera, cucharita).
También son comunes algunos refinamientos como el de quemar
el azucar y endulzar el mate con una pequeña porción
del caramelo logrado o como el mate misqui que es el cebado con agua
endulzada con miel.