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Se diferencian dos pasos en el proceso de curación del mate:
el curado propiamente dicho y el uso mismo que perfecciona la curación
a medida que pasa el tiempo.
La acción de curar el mate persigue dos fines:
1) Extirpación de hollejos: consiste en eliminar los
tejidos blandos
de las paredes internas de la calabaza (En los mates construídos
en madera u otro material poroso, este proceso no deberá
realizarse).
2) Proceso de adaptación: previo al tipo de infusión
a que se lo destinará.
1) Extirpación de hollejos: se llena la calabaza nueva
con una cebadura usada y húmeda, extraída de un mate
en uso, preferentemente amargo. Luego se hecha un chorro de agua
caliente y se lo deja reposar durante un día. Transcurrido
ese tiempo se quita la yerba y se enjuaga bien la calabaza, procediendo
a raspar las paredes internas con un objeto adecuado a fin de arrancar
los tejidos blandos, semidesprendidos por efecto de la maceración.
Hecho esto se enjuaga nuevamente con abundante agua y se repite
la operación desde el comienzo.
2) Proceso de adaptación:
a) Galleta (mate amargo): llenarla con una cebadura nueva,
agregar luego agua hirviente y dejar reposar hasta el día
siguiente. Vaciar el mate y enjuagarlo con agua. La fuerte infusión
provocada por el agua hirviente se impregnarán en las paredes
de la galleta, que ya estará lista para ser puesta en uso.
Hay quienes repiten esta operación durante dos o tres días.
b) Poro (mate dulce): Echar dos o tres cucharaditas de azúcar
en polvo y agregar enseguida una brasa bien encendida. Tapar la
boca del mate y agitar enérgicamente para que el azúcar
se queme de la mejor manera. El azúcar y el humo de su combustión
endulzan y perfuman la corteza del poro.
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