Asegúrese de que su set
de utensillos para el mate esté completo y en perfecto
estado de higiene.
Vierta yerba dentro del mate
hasta alcanzar aproximadamente las tres cuartas partes del
mismo.
Agregue una o dos cucharaditas
de azúcar (omita este paso si es qué opto por
endulzar el agua).
Tape con una mano la boca del
mate, inviértalo y agítelo unos instantes. La
finalidad de este procedimiento es lograr que las partículas
más finas queden en la parte superior de la cebadura,
disminuyendo así la posibilidad de que pasen por la
bombilla o la tapen.
Vuelva el mate a su posición
normal cuidando que la cebadura quede inclinada, recostada
sobre una de sus paredes.
Ponga el agua a calentar (si
lo desea puede agregar azúcar en la pava). Cuando esté
tibia vierta suavemente en la parte ahuecada de la cebadura
en cantidad suficiente para humedecer la totalidad de la yerba.
Deje reposar unos instantes.
Con la ayuda de una servilleta
tape el pico de la bombilla e introduzca el extremo del filtro
en la cebadura por la parte ahuecada. Destape únicamente
cuando haya encontrado la posición definitiva de la
bombilla, así evitará que el filtro se tape
durante esta operación.
Cuando el agua alcanzó
su temperatura óptima (antes de hervir) ya puede comenzar
a cebar, vertiendo el agua suavemente y agregando azúcar
cuando lo crea necesario (si es que no optó por endulzar
el agua).
Mantenga el agua a temperatura
constante sin permitir que hierva (para esto es muy recomendable
el uso de un termo). Procure no mover la bombilla pero si
fuera necesario hágalo cuando el mate esté vacío
(sin agua). Ya puede comenzar a disfrutar de un exquisito
mate dulce.