Se llama rendidora o aguantadora a la yerba capaz de proporcionar
gran número de mates en buenas condiciones de sabor y presentación.
Cansar la yerba significa, rendirla por cansancio, en un agotamiento
gradual y lentísimo, extrayendo mate a mate sus principios
activos para lograr un sabor uniforme durante todo el tiempo que dure
la cebadura. Esto se logra cebando con agua caliente cruda, sin hervir.
Cuando el cebador estila el agua hirviendo rinde la cebadura por asalto.
Se le llama crecedora a la yerba que una vez humedecida tiene tendencia
a hincharse creciendo la cebadura dentro del mate, lo que resta espacio
al agua, dando por resultado un mate demasiado corto. Es menester
del cebador conocer la calidad de la yerba que está usando
para calcular la cantidad con que deberá iniciar la cebadura.
Al preparar la cebadura, debe evitarse que las partículas más
finas de la yerba queden en el fondo del mate, ya que de lo contrario
se correrá el riesgo de que la bombilla se tape. Para esto,
una vez hechada la cebadura, se invierte el mate con la boca tapada
y se lo agita, para que el polvo y las hojas más finas vayan
hacia abajo, o sea, arriba al volver el mate a su posición
original.