La leyenda del uruta², difundida especialmente en el N. E. argentino,
Paraguay y Uruguay, dice que prÛxima al rÌo Uruguay vivÌa —eambi²,
joven guaranÌ, hija de un aguerrido y valiente cacique. En su corazÛn
florecÌa el amor de CuimaÈ, guerrero tupÌ, prisionero de su padre.
Negado el asentimiento del cacique y de su esposa para unirse a su
elegido huyÛ a los bosques del Iguaz², donde lloraba silenciosamente
su frustrado amor. Pronto fueron a bucarla los indios y las indias
de la tribu y a rogarle el retorno al hogar. Nada pudieron las s²plicas.
Impasible escuchaba sus anhelos. Nada decÌa, y retornaba sin que pudieran
evitarlo, a la espesura de la selva donde reinaba Ca· Por·, monstruo
horroroso que hacÌa desgraciado al que osaba solamente mirarle. Un
dÌa, para conmover su corazÛn que ya parecÌa de piedra, le anunciaron
la muerte de sus amigos m·s queridos, de sus padres. Ni una l·grima
derramaron sus ojos. Por fin el hechicero de la tribu, Aguar·-PayÈ,
dijo con voz pausada: °CuimbaÈ ha muerto. La selva toda pareciÛ estremecerse
con los lamentos de Neambi² que a poco fue transform·ndose en p·jaro:
el uruta². Los que estaban cerca transform·ronse en sauces. Y sobre
sus ramas desnudas de hojas llora y llora eternamente el uruta² su
perdido amor. Seg²n una versiÛn del noreste argentino que trae Lehmann
Nitsche, el uruta² tiene la siguiente leyenda: Una muchacha es engaÒada
por el Sol. Abandonada a su suerte, se sube a un ·rbol para seguirlo
en su carrera. AllÌ es transformada en ave, llorando de desesperaciÛn
en la noche cuando el Sol se oculta en el horizonte. En el Brasil
le llaman jurutaui y est· relacionado a una serie de creencias, la
m·s difundida de la cual es la que seÒala que sus plumas y a²n su
piel pueden preservar a las jÛvenes de las tentaciones del amor. La
etimologÌa guaranÌ de uruta², seg²n Storni, es la siguiente: U, ir
y venir; Ru, ruido, Tau, apariciÛn, fantasma, espantajo.