Nicanor.-¿Cómo se encuentra, aparcero?
Prudencio.-fuertazo para el rabón
Nicanor.-¿Y p'al largo
Prudencio.-Un rempujón puedo darle.
Nicanor.-Envido.
Marcial.- Quiero.
Melchor.-Asujete el parejero, no se le apresure Marcial, que yo traigo
en el ojal una linda y blanca flor, que me regaló Leonor, al
tirarle el primer pial.
Prudencio.-Treinta y dos con su rabona me ha cortado este sotreta.
Melchor.-Limpiate, indigno, la jeta, que te has babiáo con
la mona.
Marcial.-Me resulta una fijona este truco ¿Voy a usté?
Nicanor.-Quiero ¡retruco !
Marcial.-Oigalé ¡Vale cuatro!
Nicanor.-¿Qué me dice?
Prudencio.-Es cierto lo que le hice; si le gusta, priéndase
Nicanor.-Ciego me ha dejado Dios será para que juyamos
son seis tantos que les damos, no olvide que ahora doy yo
Melchor.-Yo me tiendo; mirá vos Esta flor, y qué estropiada
Marcial.-La gran siete Pura espada; el dos, el cuatro y el as
Melchor.-Veinte y siete, ¿pa qué más pa correr
con la parada
Nicanor.-¿No has ligao?
Prudencio.-Ni una pitada.
Nicanor.-Jué pucha ¡Qué disgraciado!
Prudencio.-Qué voy a hacerle cuñao, si me han patiáo
la nidada.
Melchor.-Otra vez cayó clavada la taba de mi destino y otra
vez en mi camino
pienso encontrarlaa Leonor, pa devolverle la flor, puesto que amarla
es mi sino
Prudencio.-Nada hay que hacerle al dolor si me lleva del cabestro
Melchor.-¡Flor!
Nicanor.-¡Contra flor al resto!
Melchor.-Con flor quiero, Nicanor.
Nicanor.-Te encontraste, che Melchor Treinta y siete es mi olorosa.
Melchor.-¿Treinta y siete? ¡Poca cosa! Usté las
dió, yo soy mano, y treinta y siete, paisano, lo enjareto pa
su rosa
Nicanor.-De juro nació parao y de la suerte fué hijo,
porque de no, no colijo
como diablo me ha ganao Yo nunca fuí disgraciao, ni siquiera
pal amor
Melchor.-Esa es palabra mayor, y comprienda la indirecta:
Sirva patrón otra güelta,
¡que la paga Nicanor!