Dejelón al pobre viejo
con sus años y su reuma,
que descanse de sus penas
de mi rancho en un rincón,
que aun desfilan por su mente
mil recuerdos en tropiya
y habla solo, soyosando,
viendo el humo del fogón.
Los ricuerdos lo atormentan,
remontándose sus sueños
hacia el pago tan lejano
de un pasado de virtú,
que aun retienen sus pupilas,
ya nubladas por los años,
como página arrancada
de su muerta juventud.
Hay quien dice que está loco,
pero yo que lo conozco
adivino sus dolores
y bien se que no es así,
porque yo también hoy sufro
de un amor, los sinsabores,
dend'el día en que unos labios
me pialaron con un sí
Dejelón al pobre viejo
con sus penas y sus cosas;
pastoriando sus ricuerdos
se le alegra el corazón,
aunque hay veces qu'el pasao
lo manea con su tristeza
y lo encuentro soyosando
entr'el humo del fogón.
|