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El
-Al jilguero que le canta
dicen que azúcar le da
si yo a cantarle me pongo
¿con qué me convidará?
Ella
-Si usted a cantarme se pone,
pa que algo le ofresca yo,
le daré nueces enteras
¡no sé si me comprendió!
El
-Si vos fueras banderola
de mi lanza y yo lancero
¡cómo te iba a hacer lucir
en medio de un entrevero!
Ella
-No venga amigo don Cruz
con cuentos de ánima en pena,
que una buena banderola
precisa lanza muy buena.
El
-Un rancho junto a un arroyo,
un sauce verde y frondoso,
junto al alero este criollo
y para adorno el pimpollo
de su carita, ¡qué hermoso!
Ella
-Muy lindo bajo el alero,
pero en eso llega tata
y revoliando el talero
al bochinche de los teros
me lo corre pata y pata.
El
-Cada vez que yo te veo
te miro y me desespero,
porque no sé como hacer
para decirte ¡te quiero!
Ella
-El saber que usted me quiere
me resulta muy halagüeño,
pero sepa, paisanito,
que mi amor ya tiene dueño.
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