Esta leyenda, difundida en Mendoza, ha tenido su origen en el extraÒo
aspecto que presenta el cerro "La Tumba del Indio", prÛximo al valle
de los Molles, y que semeja un cuerpo yacente con la cabeza mirando
hacia el este. Cuentan los lugareÒos que hace muchÌsimos aÒos vivÌa
en la regiÛn un indio cuya bondad y nobleza le hicieron famoso en
toda la comarca. Poco a poco fue regalando hasta a los mismos cristianos
que acudÌan a solicitar su ayuda, toda su hacienda, que dando de esta
manera con unas pocas ovejas. Como cada vez se sentÌa m·s envejecido,
abandonÛ el llano y con ellas fuese a vivir en un cerro, desde el
que podÌa contemplar su antigua morada. Un dÌa, los habitantes del
valle, sorprendidos vieron que en lo alto del cerro, como un centinela
erguido, aparecÌa la figura en piedra del indio. "Dicen los viejos
que el Dios de los Indios Buenos, cuando vio que las energÌas de su
elegido habÌan decaÌdo, apagÛ su vida en una noche de luna, y llevÛ
su alma ejemplar a un lugar que sÛlo …l conoce, pero dejÛ en el cerro
su cuerpo convertido en piedra para que perdurara a travÈs de los
siglos y sirviera de enseÒanza fecunda para los que quisieran seguir
el ejemplo de su vida".