Las termas de Copahué situadas en la región andina de
Neuquén, a 1900 m. de altura sobre el nivel del mar, son reconocidas
por su valor terapéutico. Copahué era el nombre de un
bravo cacique, a quien la adivina le pronosticó triunfos en
sus luchas con las tribus vecinas. Enamorado de una india, la hizo
su esposa, contra la oposición de los suyos, falleciendo al
poco tiempo. Nadie vaciló en señalar a Pirepillán
-que así era el nombre de ella, traduciéndose por Nieve
del Diablo- como la culpable de tal desdicha, pese a que había
perecido Copahué en la lucha. Por ello le condenaron a morir
lanceada. Cuando por fin se cumplía la sentencia, pudieron
ver sus verdugos que del lugar donde estaba la india, surgían
grandes llamaradas, nubes de vapor y emanaciones sulfurosas; condensándose
después en aguas tibias y medicinales. Su inmolación
significaba con ello, la presencia eterna en los dominios de Copahué.