Leyenda mapuche recogida por Bertha Koessler en San MartÌn de los
Andes, provincia de NeuquÈn, y que refiere que un mago muy viejo,
que tenÌa un vientre espantosamente grande y una barba que le colgaba
hasta el ombligo, siendo adem·s, extraordinariamente sucio, comprÛ
cierta vez una esposa muy joven, invirtiendo en ello una fortuna.
Ella neg·base a seguirlo y, llorando desconsoladamente, se ocultÛ
en los pastos altos de un caÒadÛn. Apiadado su hermano ante las l·grimas
de la muchacha, le obsequiÛ las 18 plumas blancas del ave PiuquÈn
(avutarda), una especie de ganso, grande y muy mansa). Se alimenta
el PiuquÈn de pasto y pone sus huevos reciÈn a los dos aÒos, los que
empolla). Luego le dijo: "Querida hermana, si necesitas mi ayuda,
envÌame una de las plumas que te he dado con el perrito Trew¸l, que
yo acudirÈ al instante". Luego se despidieron, y la joven no tuvo
m·s alternativa que seguir al mago, que montado en una cabra marchÛ
hacia las montaÒas, con el aparente propÛsito de cazar guanacos, pero
dispuesto en cambio a visitar al terrible Cherufe, que se alimentaba
de carne humana y especialmente de muchachas jÛvenes. VivÌa en el
cr·ter de un volc·n y desde allÌ hacÌa tronar y relampaguear, mandando
rayos de muerte y entreteniÈndose con las cabezas de las niÒas, a
las que habÌa devorado, las que a veces encendÌa y arrojaba cuesta
abajo, enloqueciendo a los moradores que vivÌan al pie de la montaÒa.
Entonces la nueva esposa del mago mandÛ, con su perro, una de las
plumas a su hermano. Cuando aquÈl llegÛ le contÛ en pocas palabras
lo horroroso de su presentimiento y las diabÛlicas maquinaciones de
Cherufe. Sin temor a nada, comenzÛ a seguir al mago, hasta llegar
a la misma cueva de Cherufe, cuidada por un enorme trapial (puma,
leÛn de Chile, Felis con color). Su perrito Trew¸l lo despedazÛ en
pocos minutos y entonces pudo acercarse ocult·ndose detr·s de unas
peÒas hasta donde se ocultaba el horroroso monstruo que devoraba en
esos momentos a una de sus vÌctimas, y pudo escuchar el fin que le
aguardarÌa a su pobre hermana. El mago tendrÌa poderes inalcanzables
y serÌa dueÒo del tiempo si entregaba a su esposa. Cuando montado
en su cabra iba a buscar a la aterrorizada muchacha, el joven lanzÛ
bloques de roca uno tras otro, y medio lo sepultÛ en un valle. Luego
atacÛ a Cherufe, que buscÛ defenderse arrojando rayos y conmoviendo
a las montaÒas, hundiÈndolas, arrasando las llanuras con sus rocas
y sus moradores. Pero finalmente fue dominado y atado a un enorme
farallÛn que emergÌa en un pequeÒo llano, en el que agonizÛ lentamente.
Luego volviÛ a ascender el valiente muchacho hasta el cr·ter del volc·n
y libertÛ a todas las muchachas prisioneras, inclusive a su hermana.
Entre aquÈllas, una fue elegida como esposa y las dem·s devueltas
a sus padres. Su hermana puso en su vincha una de las 17 plumas que
le restaban y por ello le llamaron todos PiukÈn. Muchos honores fueron
rendidos al joven por haber matado al infame Cherufe, que en lengua
india significa ser mitolÛgico, gigante de los volcanes, muy daÒino,
antropÛfago y aun el aerolito temido. Con este gigante de la montaÒa
tambiÈn muriÛ el fuego del volc·n y la gente pudo sembrar y trabajar,
y ninguna niÒa fue sacrificada para servir de comida.