Leyenda hondureÒa conocida en casi todo el paÌs. Seg²n la misma, el
origen de la langosta se debe al desamor de un mal hijo.
- °La langosta! °El chapulÌn!, era el grito que se oÌa en el pueblo
cuando nubes de esos perniciosos insectos volaban oscureciendo la
luz del sol. Todo el mundo estaba consternado, porque veÌa, al travÈs
de pocos meses, el hambre y la escasez azotando a la pobre humanidad.
°Y pensar que eso sucede por la perfidiade un mal hijo! se oye decir
entre un grupo de comadres. Todos se aproximaron para oir la historia
que principiaba una de ellas: En cierto lugar muy lejano, vivÌa una
vez un hombre que tenÌa una milpa, ya casi en el punto de cosechar;
el maÌz estaba muy escaso y los pobres no podÌan comprarlo, porque
el precio era demasiado caro. El dueÒo de la milpa tenÌa mam·, pero
Èsta no vivÌa con Èl, y al saber la anciana que su hijo tenÌa maÌz
sazÛn fue a pedirle; el hijo se negÛ, diciÈndole que era mal ag¸ero
principiar de aquel modo la cosecha de su hermoso maizal. La seÒora
se retirÛ llorando, no por la negativa de su hijo, sino por el castigo
que seguramente le vendrÌa. DespuÈs de algunos dÌas vino de nuevo
a pedir maÌz a su hijo, y esta vez le dijo que se retirara, que le
daba mucha verg¸enza que los amigos supiesen que ella era su madre.
La anciana dio un grito de dolor, y en aquel momento, como por encanto,
brotaron de la tierra millones de chapulines que en pocos minutos
dieron fin a la plantaciÛn, dejando la tierra tan limpia como si estuviese
lista para una nueva siembra. De allÌ se levantÛ la nube de esos voraces
insectos, que pasan por todas partes destruyendo lo m·s ²til para
nuestra existencia. Si ustedes dudan de los que les cuento, tomen
una langosta y observen lo que tiene en su pecho: allÌ encontrar·n,
con toda exactitud, el alma del grano de maÌz.