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Cuenta la leyenda de esta maravillosa flor, difundida especialmente
en el litoral y noroeste argentino, que MorotÌ y Pit· se amaban
entraÒablemente. …l era fuerte y valiente; ella dulce y hermosa.
Un dÌa mientras paseaban a la orilla del bello Paran·, MorotÌ arrojÛ
al agua su brazalete para que Pit· lo rescatara. Pronto lanzÛse
al agua el indio enamorado, pero no volviÛ a surgir de ella. Impulsada
por el hechicero de la tribu, MorotÌ se sumergiÛ tambiÈn buscando
entre las aguas el cuerpo de su amado. Pasaron las horas lentamente.
Ninguno de los dos volviÛ a la vida, pero al amanecer vieron los
indios flotar sobre aquÈllas una flor extraÒa, en la que el hechicero
reconociÛ a la bella Moroti en los pÈtalos blancos, y al intrÈpido
Pit· en los rojos.
Otra versión dice: La palabra irupé significaría
en guaraní plato sobre el agua, aludiendo así a la
forma de sus hojas. Son sus flores de extraordinaria belleza, blancas
al comienzo, rojizas al transcurrir algunos días. La leyenda
del irupé es de origen guaraní y refiere que una hermosa
india, enamorada sin esperanza de la Luna, ascendía a los
cerros, a las copas más altas de milenarios árboles
de la selva para tenderle sus brazos enamorados. Sólo angustias
y dolores conoció la doncella. Cierto día en que lloraba
en las orillas de un lago de desventura vio la imagen de la diosa
de la noche, reflejarse en la tranquilidad de las aguas. Sin pensarlo,
se arrojó a las profundidades y sobre su cuerpo se cerraron
aquéllas. Tupa, que conocía los tormentos de su alma,
la transformó en el irupé, cuyas hojas tienen la forma
de la Luna y hacía ella miran eternamente.
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