Durante un gran diluvio sólo quedó emergiendo de las aguas, en constante ascenso, la Krinjidjimbé (Sierra do Mar en el Brasil). La muerte asolaba por doquier a las tribus, y sólo consiguieron ascender a la sierra nombrada los Kaingángues y Kuruton (gente desnuda). Cuando ya el agua llegaba también hasta ellos vieron en el cielo bandadas de saracuras (pollas de agua) que traían enormes canastos de tierra que volcaban sobre el líquido elemento. Varias veces hicieron lo mismo, y como su obra no podía terminarse solicitaron la ayuda de los péing being (patos). Tanto hicieron, que por fin lograron construir un terraplén hasta donde estaban los pobres indios. Por él pasaron los que aún quedaban con un ligero soplo de vida, pues muchos habían perecido ahogados. Sus almas fueron descendiendo y dieron nacimiento a pequeños arroyos. Y como el terraplén se había levantado en la costa las aguas fueron descendiendo hacia el interior, buscando así su nivel. Y en esta marcha hacia el mar encuentran desniveles, paredones, peñascos, restingas, que explican las características del Paraná y Uruguay y de sus afluentes, tales como el salto de la Guayra en Brasil, los rápidos de Apipe, las cataratas del Iguazú, etc.
 
 
 

Capítulos: Gente - Habitat - Vestimenta - Comidas - Trabajo - Creencias - Pasatiempos - Artes - Expresiones - Leyendas - Archivo - El Mate - El Caballo

Secciones: Nosotros - Noticias - Agrupaciones - Productos - Vocabulario


© 2000-2002 Tradiciones Argentinas S.A.
Todos los derechos reservados