La leyenda guaraní del maíz (abatí) exalta el sacrificio de un indio que para aplacar las iras de Tupá, cuyo culto habían olvidado sus hermanos, se ofreció en ser inmolado cuando el cacique anunció que de esa manera volverían a la región la abundancia y el bienestar. Dispuesto, pues a morir, fue enterrado en una fosa, de la que sólo sobresalía su nariz. Cuando, transcurridos los días, los suyos fueron a ver el lugar en que yacía, observaron con gran sorpresa que en el lugar había nacido una planta des conocida, cuyo fruto era una espiga con granos amarillos. La llamaron abati, que en lengua guaraní significa "nariz del indio".

Otra versión de esta leyenda, recogida por Romario Martins, dice que el sacrificio por el bien de la tribu es realizado por Ñara, el gran hechicero, quien inspirado por Tupá hizo que le ramearan por los campos, dejando en cada hueco del terreno en cada zarza, en cada piedra, un trozo de su cuerpo. Andando el tiempo, su sangre de mártir y sus despojos inmolados se transformaron en una gramínea -el maíz- hasta entonces desconocida, y que sirvió para dar alimento a su tribu.

 

 
 
 

Capítulos: Gente - Habitat - Vestimenta - Comidas - Trabajo - Creencias - Pasatiempos - Artes - Expresiones - Leyendas - Archivo - El Mate - El Caballo

Secciones: Nosotros - Noticias - Agrupaciones - Productos - Vocabulario


© 2000-2002 Tradiciones Argentinas S.A.
Todos los derechos reservados