Leyenda araucana que refiere que Chiquelken era la india m·s bella
de una tribu, y no obstante su escasa edad habÌa despertado el amor
de un prisionero blanco y de Quintuin, compaÒero de la infancia. Toda
la riqueza de Èste era su puÒal y un trozo de espejo, en el que la
doncella pudo ver reflejado una vez su hermoso rostro. Deseosa de
saber con certeza a quiÈn debÌa entregar su cariÒo, pidiÛ consejo
al machi (hechicero y mÈdico). Sin sospechar que los dos amantes escuchaban
sus palabras, dÌjole aquÈl: "Ser·s del que primero llegue a tu toldo".
Por la noche, cuando todos se entregaban al descanso, se oyeron imprecaciones
salvajes y luego el ruido de un cuerpo al caer.
Mas tarde Quintuin y ChiquelkÈn conocieron las primeras caricias del
amor. Pasando el tiempo, los remordimientos quemaban el alma del feliz
amante, y un dÌa, incapaz de resistir a su voz interior, huyÛ trepando
a las mesetas hasta las lejanas montaÒas del oeste, despuÈs de arrojar
el cad·ver que habÌa ocultado, a las profundidades del mar. Ella pasaba
los dÌas llorando su desdicha. Y anonadada por la pena quiso ir hasta
la lejana playa para ver su rostro como en un espejo. AllÌ fue transformada
en roca. Pero las mareas elevan hasta ella la blanca espuma de las
olas en la que moraba el alma del cautivo blanco, vivific·ndose en
su caricia de todos los dÌas.