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Era el gaucho encargado de administrar estancias y de él
dependía la explotación del campo. Por esta razón,
debía ser justo en el cumplimiento de sus deberes.
Este hombre debía ser el primero en levantarse por las mañanas
y hacer cumplir sus órdenes al capataz. No sólo dirigía
a los peones sino que también conocía muy bien las
faenas del campo, como la piala, la doma, la yerra.
Frecuentemente recorría los puestos de noche vigilando el
campo y ahuyentando a los rateros.
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