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Otro gaucho que, por su posición económica, se diferenciaba
del gaucho normalmente conocido como tal, era el estanciero. Un
hombre tan diestro como sus peones en las tareas del campo, y vestía
como él, aunque con lujo. En el campo usaban un chiripá
de paño de poncho, ricos chalecos, sombrero de anchas alas
y un pañuelo que cerraba una camisa de amplio cuello. Cribado
fino, botas de confección y espuelas de plata, y a menudo
llevaban el cabello largo, atado con una trenza llamada coleta.
Así tenemos a Urquiza, y a Rosas, de quien se dijo "era
el mas gaucho de los gauchos".
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