El diablo recibe diferentes nombres, según la región del paíz. Se lo conoce por diablo, zúpay, duende, malo, huecú, y otros.
Él simboliza el mal en todas sus manifestaciones, la adversidad, el dolor, la miseria.
Según la mitología, el diablo ha encarnado alguna vez en cuerpo de hermoso mancebo, apareciéndose en un rancho para tentar a cierta mujer ingenua. En otra ocasión se ha mostrado como un gaucho rico y joven que visitó la selva en su caballo enjaezado de mágicos arreos. Los nativos hablan asi mismo del duente, en quien se reconoce su origen español. Es el enano travieso de la siesta, con su corta estatura, su rostro magro y barbirrubio, el ingenio maligno bullendo bajo el ancho sombrero
de copa en embudo. Recorre los largos senderos y asoma a la vecindad de los ranchos en busca de niños, que en algunos tiempos fueron necesarios sus cuerpos, por sus huesecitos y tiernas carnes, para los preparados de hechicería.
Zupay es, no sólo el monarca de aquellas espesuras, sino el centro de su mitología del mal Él preside la Salamanca, misteriosa caverna del bosque donde los hombres llegan a la posesión de las ciencias satánicas; él inicia a la bruja y otorga, sobre hipotecas del alma, extraordinarios Poderes.
 
 
 

Capítulos: Gente - Habitat - Vestimenta - Comidas - Trabajo - Creencias - Pasatiempos - Artes - Expresiones - Leyendas - Archivo - El Mate - El Caballo

Secciones: Nosotros - Noticias - Agrupaciones - Productos - Vocabulario


© 2000-2002 Tradiciones Argentinas S.A.
Todos los derechos reservados