En la Argentina los chorizos son preparaciones de carne molida
de cerdo, algunas veces con una ligera parte de carne vacuna y,
por lo general, muy suavemente condimentadas. Suele haberlos picantes,
pero no son los nnás comunes; por lo tanto, hay que pedirlos
especialmente. Los hay también condimentados al gusto español
y de otras clases.
Todos los asados empiezan cuando los chorizos ya están
a punto. Es costumbre calcular dos chorizos por persona que se
sirven junto con las morcillas que, si son chicas, van a razón
de una por persona como proporción máxima.
Antes de poner los chorizos a asar al fuego, se acostumbra mojarlos
poniéndolos unos minutos en un recipiente con abundante
agua fresca para que la piel se humedezca y de este modo no se
reseque enseguida de puesta al fuego. Otro método para
evitar que los chorizos revienten una vez puestos al fuego es
el pincharlos, para facilitar la salida de todos los jugos grasos.
Se doran rápidamente a un fuego vivo; luego, lentamente,
se cocinan a fuego muy suave hasta que queden un tanto secos y
libres de casi todoS sus jugos grasos. Hay quienes prefieren cocinarlos
lentamente a fuego suave y dorarlos al final con un fuego vivo,
justamente antes de servirlos. Como son de carne de cerdo, deben
siempre cocinarse muy bien.
Las morcillas, por lo contrario, ni se mojan ni se pinchan antes
de poner al fuego. Se soasan a un fuego muy suave, no para que
se cocinen, sino simplemente para que queden bien calientes. Las
morcillas deben quedar con la piel crocante y por dentro tiernas
y jugosas, nunca resecas. Si se las pone a fuego demasiado fuerte
se resecan muy pronto por fuera y revientan con mucha facilidad.
Se sirven calientes y, una vez que se tostaron al fuego y la piel
quedó cocinada, se dejan enfriar y se ofrecen también
frías para copetín.