Si bien el asado original fue hecho al asador, a pleno campo,
donde el animal recién sacrificado se cocinaba y consumía
de inmediato, no forma hoy parte de la más corriente de
las preparaciones. Las familias y grupos son menores, y esta forma
de asado ha quedado relegada a los establecimientos de proporciones
y a ocasiones especiales. Consiste en la preparación de
un fuego de grandes dimensiones, hecho a pleno campo sobre la
tierra, y en un muy lento y largo cocinado de la carne elegida,
atravesada en un hierro largo y punzante que queda clavado en
tierra cerca del fuego. Por lo general, las piezas de carne son
grandes y se preparan para muchas personas.