Es el que se prepara en casi todas las casas y reúne
a su alrededor a los grupos familiares, especialmente los fines
de semana. También es corriente un asado para celebrar
alguna ocasión extraordinaria y festiva.
Requiere dos elementos esenciales: una parrilla con buen fuego
y una considerable cantidad de carnes para asar, calculándose
en todas las ocasiones un mínimo de 500 gramos de carne
por persona.
El fuego, elemento esencial para el asado, estará listo
cuando los carbones de buena madera estén bien encendidos,
no despidan humo de ninguna clase y se cubran de una fina capa
de cenizas blancas. Una vez listo el fuego, se colocará
la parrilla sobre las brasas para que se caliente; se la limpiará
entonces pasándole unos papeles resistentes o algunas rejillas
de trapo seco para retirar impurezas que hubieren quedado adheridas
a las rejas, se untará con algún trozo de grasa
de vaca o de cerdo y, una vez que se haya calentado, se colocarán
encima las piezas por asar.
No se ponen todas al mismo tiempo, sino que se tiene en cuenta
que los chorizos y las morcillas deberán ir en primer término,
por lo que estarán los primeros en el fuego. Luego, si
las hubiere, las achuras y, al final, las piezas de carne, bifes
o churrascos. En el caso de un asado de una pieza grande de carne,
para empezar se asan chorizos y se pone la pieza importante al
fuego, calculando el tiempo que tomará en cocerse. Por
ejemplo, en el caso de hacer un cordero asado, que llevará
unas tres horas como tiempo promedio, para estar a punto, los
chorizos, que se comerán primero, se pondrán los
últimos 40 minutos.