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El maneador o atador era una larga tira de cuero crudo bien sobado
de unos 6 cms. de ancho y 10 a 12 metros de largo que servía
para sujetar o trabar al caballo, por medio de la argolla del fiador
o cogotera.
En los tiempos en que no existían alambrados ni cercos, el
gaucho usaba éste elemento para marrar el caballo a una estaca
o poste a fin de que pudiese pastar con suficiente amplitud. En
un extremo llevaba una presilla que se prendía al fiador,
y en la otra punta una azotera que se enterraba o se clavaba con
la ayuda de un cuchillo a pocos centímetros de la superficie.
Siempre formaba parte del avío del jinete que debía
cabalgar a campo abierto. Si se trataba de un "chapeado",
iba doblado bajo los cojinillos, siendo indispensable debido a la
escasa resistencia de la plata eslabonada. En los recados de trabajo
se arrollaba sobre la base del cuello del animal, como una especie
de pretal.
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