|
El criollo heredo de los españoles y por ellos de los árabes
el conocimiento para distinguir las características de un
caballo según su pelaje. Al respecto, Zapata Gollán
en su libro "El caballo y el recado" resume:
"Por el pelo descubren o atribuyen al caballo defectos o virtudes
innatas. Ningún criollo va a correr una carrera en un caballo
blanco porque está seguro de perderla; ni lo montará
en días de tormenta porque atrae al rayo. Cruzará
tranquilo el río prendido de las clines o de la cola de un
tordillo sabino, porque sabe que es bueno para el agua; para un
viaje urgente, montará confiado un pangaré porque
es guapo para los largos galopes; y se cuidará siempre del
malalista, porque es mañanero, pero lo utilizará para
el trabajo porque es fuerte y resistente, como el alazán
tostado, que según la consabida frase quedará antes
muerto que cansado.
Estimará como buen caballo al que tiene blancas la mano y
la pata opuesta, o al zaino colorado patas overas, pero no pensará
lo mismo del mano de perro que tiene las dos manos blancas. En cambio,
el ruano negro, es un caballo excelente."
|